(...) La canción de que el tiempo se atrasara, donde nunca pasó nada.
Una racha de viento nos visitó, pero nuestra veleta ni se inmutó. La canción de que el viento se parara, donde nunca pasa nada. (...)
(...) Una racha de viento nos visitó, y a nosotros ni el pelo se nos movió. La canción de que el viento se parara, donde nunca pasa nada. Ya no queda una piedra en pie porque el viento lo derribó. No. No hay esa canción. Ya no queda nada de ayer porque el viento se lo llevó. No. No hay esa canción. (...)
Concreté la fecha de mi muerte con Satán. Le engañé y ahora no hay quien me pare, ya los pies. Razonar es siempre tan difícil para mí. Qué más da si al final todo me sale siempre bien, del revés. Nací un buen día, mi madre no era virgen no vino el rey, tampoco me importó hago milagros, convierto el agua en vino me resucito si me hago un canutito. Soy Evaristo, el rey de la baraja vivo entre rejas, antes era chapista los mercaderes ocuparon mi templo y me aplicaron ley antiterrorista. ¿Cuánto más necesito para ser yo, yo, yo? ¿Cuánto más necesito convencer? ¿Cuánto más necesito para ser yo, yo, yo? ¿Cuánto más necesito convencer? Y perdí la cuenta de las veces que te amé. Desquicié tu vida por ponerla junto a mí. Vomité mi alma en cada verso que te dí ¿qué te di? Olvidé me quedan tantas cosas que decir ¿qué decir? Por conocer a cuantos se margina un día me vi metido en la heroína aún hubo más, menuda pesadilla crucificado a base de pastillas Soy Evaristo, el rey de la baraja vivo entre rejas, antes era chapista los mercaderes ocuparon mi templo y me aplicaron ley antiterrorista. ¿Cuánto más necesito para ser yo, yo, yo? ¿Cuánto más necesito convencer? ¿Cuánto más necesito para ser yo, yo, yo? ¿Cuánto más necesito convencer?