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viernes, 5 de noviembre de 2010

Oda a Jean Arthur Rimbaud



Ahora
en este octubre
cumplirás
cien años,
desgarrador amigo.
¿Me permites
hablarte?
Estoy solo,
en mi ventana
el Pacífico rompe
su eterno trueno oscuro.
Es de noche.

La leña que arde arroja
sobre el óvalo
de tu antiguo retrato
un rayo fugitivo.
Eres un niño
de mechones torcidos,
ojos semicerrados,
boca amarga.
Perdóname
que te hable
como soy, como creo
que serías ahora,
te hable de agua marina
y de leña que arde,
de simples cosas y sencillos seres.

Te torturaron
y quemaron tu alma,
te encerraron
en los muros de Europa
y golpeabas
frenético
las puertas.
Y cuando
ya pudiste
partir
ibas herido,
herido y mudo,
muerto.

Muy bien, otros poetas
dejaron
un cuervo, un cisne,
un sauce,
un pétalo en la lira,
tú dejaste un fantasma
desgarrado
que maldice
y escupe
y andas
aún
sin rumbo,
sin domicilio fijo,
sin número,
por las calles de Europa,
regresando a Marsella,
con arena africana
en los zapatos,
urgente
como un escalofrío,
sediento,
ensangrentado,
con los bolsillos rotos,
desafiante,
perdido,
desdichado.

No es verdad
que te robaste el fuego,
que corrías
con la furia celeste
y con la pedrería
ultravioleta
del infierno,
no es así,
no lo creo,
te negaban
la sencillez, la casa,
la madera,
te rechazaban,
te cerraban puertas,
y volabas entonces,
arcángel iracundo,
a las moradas
de la lejanía,
y moneda a moneda,
sudando y desangrando
tu estatura
querías
acumular el oro
necesario
para la sencillez, para la llave,
para la quieta esposa,
para el hijo,
para la silla tuya,
el pan y la cerveza.

En tu tiempo
sobre las telarañas
ancho
como un paraguas
se cerraba el crepúsculo
y el gas parpadeaba
soñoliento.
Por la Commune pasaste
niño rojo,
y dio tu poesía
llamaradas
que aún suben castigando
las paredes
de los fusilamientos.
Con ojos
de puñal
taladraste
la sombra
carcomida,
la guerra, la errabunda
cruz de Europa.
Por eso hoy, a cien años
de distancia,
te invito
a la sencilla
verdad que no alcanzó
tu frente huracanada,
a América te invito,
a nuestros ríos,
al vapor de la luna
sobre las cordilleras,
a la emancipación
de los obreros,
a la extendida patria
de los pueblos,
al Volga
electrizado,
de los racimos y de las espigas,
a cuanto el hombre
conquistó sin misterio,
con la fuerza
y la sangre,
con una mano y otra,
con millones de manos.

A ti te enloquecieron,
Rimbaud, te condenaron
y te precipitaron
al infierno.
Desertaste la causa
del germen, descubridor
del fuego, sepultaste
la llama
y en la desierta soledad
cumpliste tu condena.
Hoy es más simple, somos
países, somos
pueblos,
los que garantizamos
el crecimiento de la poesía,
el reparto del pan, el patrimonio
del olvidado. Ahora
no estarías
solitario.

Pablo Neruda

lunes, 27 de septiembre de 2010

Arthur Rimbaud



Arthur Rimbaud (Charleville, 20 de octubre de 1854 – Marsella, 10 de noviembre de 1891)
(...) Abierto a probarlo todo y a epatar a toda clase de burgueses y sacristanes, Rimbaud está detrás de toda la inquietud y el nihilismo de parte de la mejor juventud occidental de los últimos años. Imagen, santo y seña de la rebelión joven y del inconformismo, para leer o gustar de Rimbaud no hemos de hacer ningún viaje al pasado, por fructífero que fuere; Rimbaud sigue estando aquí y ahora. Desde el “místico en estado salvaje” de que hablara Claudel hasta los “bad boys” de tantas películas y novelas de hoy, incluso trivializados o estetizados en la moda, que ha puesto ojeras y delgadez y pelo revuelto a lo chicos guapos de las pasarelas… Complementario y mucho más vivo que el Ché Guevara, Rimbaud no representa la revolución que ha sido dogmática y ahora parece imposible. Representa la revuelta, la insumisión siempre frente a lo establecido. Tal es su éxito y su eternidad, sin olvidar (por supuesto) que se trató, además, de un poeta de primerísima fila. “Por delicadeza, perdí mi vida”.

+ INFO Blog Villena

viernes, 24 de septiembre de 2010

¡La hemos vuelto a hallar!...



¡La hemos vuelto a hallar!
¿Qué?, la Eternidad.
Es la mar mezclada
con el sol.

Alma mía eterna,
cumple tu promesa
pese a la noche solitaria
y al día en fuego.

Pues tú te desprendes
de los asuntos humanos,
¡De los simples impulsos!
Vuelas según..

Nunca la esperanza,
no hay oriente.
Ciencia y paciencia.
El suplicio es seguro.

Ya no hay mañana,
brasas de satén,
vuestro ardor
es el deber.

¡La hemos vuelto a hallar!
-¿Qué?- -La Eternidad.
Es la mar mezclada
con el sol.

Versión de Umberto Toso

http://amediavoz.com/rimbaud.htm


miércoles, 11 de agosto de 2010

Mi bohemia



Me iba, con los puños en mis bolsillos rotos…

mi chaleco también se volvía ideal,

andando, al cielo raso, ¡Musa, te era tan fiel!

¡cuántos grandes amores, ay ay ay, he soñado!

-

Mi único pantalón era un enorme siete.

––Pulgarcito que sueña, desgranaba a mi paso

rimas Y mi posada era la Osa Mayor .

––Mis estrellas temblaban con un dulce frufrú.

-

Y yo las escuchaba , al borde del camino

cuando caen las tardes de septiembre, sintiendo

el rocío en mi frente, como un vino de vida.

-

Y rimando, perdido, por las sombras fantásticas,

tensaba los cordones, como si fueran liras,

de mis zapatos rotos, junto a mi corazón.



Arthur Rimbaud

Versión de Juan Manuel
http://loqasto.wordpress.com/category/poemas/arthur-rimbaud-poemas/