martes, 6 de abril de 2010

Aldous Huxley



“Por muy lentamente que os parezca que pasan las horas, os parecerán cortas si pensáis que nunca más han de volver a pasar”.

lunes, 5 de abril de 2010

La Balada del viejo marinero



(...) Día tras día, día tras día,
Varados, sin aire ni movimiento
Tan inerte como un barco pintado
Sobre un océano pintado.

Y el Albatros empieza a ser vengado.

Agua, agua, por todas partes,
Y todas las tablas se achicharraban
Agua, agua, por todas partes
Ni una sola gota para tomar. (...)

Samuel Taylor Coleridge, traducción de Karina Ángela Macció

domingo, 4 de abril de 2010

Sunny afternoon



The tax man's taken all my dough,
And left me in my stately home,
Lazing on a sunny afternoon.
And I can't sail my yacht,
He's taken everything I've got,
All I've got's this sunny afternoon. (...)



El recaudador de impuestos se ha llevado todo mi dinero,
y me dejó en esta mansión,
holgazaneando en una tarde soleada.
Y no puedo navegar en mi yate,
el se ha llevado todo lo que tengo, todo lo que tengo es esta tarde soleada.



The Kinks


El almuerzo desnudo




(...) "El Inspector se desabrochaba la bragueta y empieza a buscarse ladillas, y se pone un ungüento que lleva en un tarrito de cerámica. Está claro que la entrevista a terminado.
-¿No se irá usted, verdad? -exclama-. Bien, como dijo un juez a otro juez: "Sé justo si puedes ser justo, y si no puedes ser justo, sé arbitrario."

"Lamento no poder observar las obscenidades acostumbradas. -Levanta la mano derecha, cubierta de un apestoso ungüento amarillo.
Nuestro Reportero se abalanzaba para estrechar la mano pringosa entre la suyas.
-Ha sido un placer, Inspector, un placer inimaginable
-dice quitándose los guantes y haciéndolos una pelota que arroja a la papelera-. A cuenta de la empresa -sonríe.

William S. Burroughs (traducción: Martín Lendínez)

sábado, 3 de abril de 2010

Lost in the starts




"Ahora un hombre no le importa si las estrellas son poco claras
Y las nubes se oscurecen y soplar sobre él"


(Maxwell Anderson / Kurt Weill)

Escritores en Tánger. (Jose A. Garriga Vela)




(...) Truman adoraba a Jane. La adoración era mutua. Una pureza infantil se apoderaba de ambos, los iluminaba, y sus risas inconfundibles han quedado en mí como prueba evidente de que la felicidad es a veces posible. De ahí que me niegue a reconocerlos en los oscuros retratos que de Jane y Truman se han escrito. Mi recuerdo es muy otro. Siguen vivos en la magia e sus palabras, de sus escritos».
Aquí está Jane Bowles con Emilio Sanz de Soto en un baile de disfraces organizado por el honorable Davis Herbert. Casi de improviso, y sin otra razón que la del kif y el hasch, Tánger se convirtió de la noche a la mañana en la ciudad elegida por la Beat Generation. Allí llegaron, avanzados los cincuenta, Jack Keoruac, Gregory Corso, Allen Gisnberg. «En estas mis visitas fantasmas a unos ambientes fantasmagóricos, me acompañaba el jovencísimo pintor tangerino José Hernández, quien a sus diecisiete años ya soñaba despierto dibujando gatos enfurecidos. Siempre le decía lo mismo: Si hay que huir, mejor acompañado que solo. Y ya que de fantasmas hablo, un último recuerdo: el de William Burroughs. Desde la ventana de mi casa lo veía a diario, sonámbulo, con una cesta en la mano, camino de un pequeño hotel propiedad de una francesa. En ese hotel se alojaba un amigo español de Ceuta que venía a Tánger todos los fines de semana. Madame Claude, que así se llamaba la dueña del hotel, me repetía siempre lo mismo: «Al señor Burroughs me lo encontraré un día muerto en la habitación, apenas come, se droga y pasa las noches escribiendo. Así nació 'El almuerzo desnudo'».
Tánger está presente en la obra de todos los escritores citados. Si a ellos sumamos los escritores de otras nacionalidades, no encontraríamos con una sorprendente biblioteca a la que se van uniendo otros testimonios. La literatura es un arte intemporal. Y sobre Tánger aún queda mucho por escribir.(...)

© Copyright Diario SUR Digital, S. L. Viernes, 26 de mayo de 2006

viernes, 2 de abril de 2010

Sobre el amor / Del amor




(...) Se empezó a hablar del amor.

—Cómo nace el amor -dijo Aiyohin-, por qué Pelage no se ha enamorado de alguien más semejante a ella en cualidades internas y externas, y por qué se ha enamorado precisamente de ese Nikanor, de esa jeta -aquí todos le llamamos "el Hocico"—, en qué medida entran en el amor factores importantes de felicidad personal... todo eso es desconocido y sobre ello se puede discutir todo lo que se quiera. Hasta ahora se ha dicho del amor sólo una verdad inconclusa, a saber, que es "el gran misterio"; todo lo demás que se ha dicho y escrito sobre el amor no es una solución sino sólo una formulación de problemas que quedan sin resolver. La explicación que podría aplicarse a un caso no es aplicable a una docena de otros; más valdría, a mi modo de ver, explicar cada caso por separado sin meterse en generalizaciones. Cada caso específico, como dicen los médicos, debe ser individualizado.(...)

Anton Chejov.